Hola, bienvenido/a a Al di là.

Desde estas páginas y de forma periódica, voy a iros explicando a los que estáis interesados en los temas relacionados con el más allá (más allá del conocimiento consciente, más allá de la materia, más allá del universo, más allá de la vida que conocemos ……)  ciertas, llamémoslas fórmulas o maneras de conseguir un equilibrio en los temas más comunes de nuestra existencia terrenal: la salud, el trabajo y el amor, ya que seguramente habéis llegado navegando hasta aquí precisamente interesados en alguno de estos temas que posiblemente esté en crisis actualmente en vuestra vida.

Mi proyecto no es crear un curso convencional, de hecho la palabra “curso” ya me irrita de principio, o sea, no voy a crear un índice ordenado de capítulos ni a seguir ninguna pauta en los escritos precisamente por una razón, y es que el sistema de “ orden " que los seres humanos tenemos en mente, que aprendemos en las escuelas y utilizamos diariamente no tiene nada que ver con el orden del universo desconocido, espero que poco a poco y con el tiempo ya entenderéis el porque, no es momento en esta corta introducción de explicar los motivos.

Periódicamente iré añadiendo una parte al todo, posiblemente muchas de las cosas que pueda ir explicando a algunos os entusiasmará mientras que a otros en cambio les sonarán a ruidos, otros estarán en contra, y tal vez algunos ni siquiera lo entiendan. Pero eso no es importante, los que no lo entiendan ahora otro día empezarán a ver la luz, los que estén en contra simplemente tienen que pulsar el botón de volver atrás del navegador o cambiar de página, desde mi posición me conformo con saber que solamente que uno de los seres a los que estos escritos le haya ayudado a entender y a modificar positivamente su existencia ya con ello mi trabajo habrá valido la pena.

Bueno, pues vamos ya al asunto, estamos en el mes de la Navidad del 2013, y mi primer escrito lo voy a dedicar a la enfermedad y la salud, así que suerte y Felices Fiestas de Navidad.

LA SALUD:

Resfriados constantes, caída en estados gripales cada año, problemas de riñón o de páncreas, bazo, pulmones, estómago, cánceres, artrosis, circulación de la sangre y miles de afecciones más …., ésta es la herencia que hemos recibido de un sistema de vida antinatural. Os habéis alguna vez preguntado el por qué en el resto del reino animal no hay la misma cantidad equivalente de afecciones?. Que SI que sufren de enfermedades por supuesto, pero en mucha menor cantidad, exceptuando precisamente los animales domésticos (los que tenemos como compañía y otros que tal vez se tienen en esclavitud) a los que estamos obligando a vivir de una manera diferente de su hábitat natural. La respuesta está en el cerebro. Los humanos hemos desarrollado un sistema cerebral diferente, se nos ha creado el pensamiento, la lógica, y además hemos desarrollado un montón de emociones diferentes a las básicas que ellos utilizan que unidas a nuestros pensamientos y a nuestra forma de vivir, crean las debilidades de nuestro cuerpo, el cual abre las puertas a que cualquier enemigo en forma de enfermedad se apodere del mismo.

No, con ello no estoy diciendo que seamos antinaturales, de hecho cualquier sistema vivo por muchos desastres que haga en el mundo o muchos problemas que provoque es natural ya que ha nacido en la naturaleza. Lo que ocurre es que cualquier sistema que intenta migrar de un estado estático a uno de mayor “evolución” tiene que pasar forzosamente por una crisis, ésta es realmente una ley natural inamovible, y esto es precisamente lo que la especie humana está haciendo, cambiar a otro estado permanentemente y además con mayor velocidad cada día que pasa, de ahí que estemos permanentemente en crisis.

¿Habéis oído hablar de “las enfermedades del alma”? 

El ser humano tiene un sistema lógico mental, el ser humano piensa, calcula, valora, decide actuar, crea sufrimientos que el resto de los seres de este planeta no tienen, como por ejemplo el sufrimiento por ser engañado, el sufrimiento por no ser valorado suficientemente, o por haber sido abandonado, esos son únicamente tres ejemplos de los miles que podrían enumerarse. El ser humano siente emociones más complejas que las del resto de animales y además tiene también eso que denominamos “alma”.

Pues bien, cuando sentimos una emoción fuertemente negativa o trauma, causada por el enfrentamiento del valor que tenemos “asignado” en nuestro cerebro con la frustración del resultado originado por alguien o algo relacionado con ello, se origina “una enfermedad del alma”, o sea, una crisis de nivel superior que irremediablemente causará unos síntomas determinados. El cuerpo en el que habitamos es un reflejo material de nuestra alma, por lo tanto cualquier crisis que se origine en el alma se materializa irremediablemente en el cuerpo (lo que es arriba es como lo que es abajo, axioma hermético básico).

De ahí proceden muchísimas de las afecciones que nos llegan a cada uno de nosotros, y posiblemente las más peligrosas y crónicas que tenemos están ligadas a ello.

La medicina lo único que puede solucionar a este respecto es crear un parche temporal. La medicina no analiza de donde vienen los problemas originalmente, ya que la medicina no cree en la existencia del alma y mucho menos en su repercusión en el cuerpo, así que solo busca las causas de procedencia material. Por lo tanto una enfermedad del alma tratada con medicina tradicional ocasionará una mejora inmediata pero siempre temporal. Mas tarde o más temprano los problemas reaparecerán y además con más agresividad, lo que precisará de un remedio temporal más agresivo también.

Bueno, después de haber expuesto una explicación del por que de las enfermedades lo que yo os brindo aquí es una forma de solucionar el origen real del mal, y si sois capaces de hacerlo, y creo que si podéis …,  os aseguro que la enfermedad no reaparecerá, o si lo hace, el siguiente episodio será de nivel mucho más suave, y así cíclicamente disminuyendo con el tiempo  ….. recordad lo que os dije unas líneas antes, lo que es arriba es como lo que es abajo, por lo tanto remediando el mal del alma se reflejará su resultado en el cuerpo.

¿Cómo hacerlo?

Elige un día de luna en comienzo de creciente, o sea, a partir del 3er día desde la luna nueva, no antes, y como máximo hasta 6 días después. En el momento que hayas elegido del día (no es importante la hora) debes salir de tu casa e ir a un lugar natural, lo mejor es una montaña o parque. Para ir allí puedes hacerlo como desees, o sea, si la montaña no está lejos de tu casa y puedes ir andando: perfecto. En caso contrario toma el coche, o el tren, o un autobús y ves a un monte cualquiera, no es importante si está mas o menos lejos de tu población. Si lo prefieres puedes elegir ir a una playa, pero que no sea playa artificial de ciudad, quiero decir que debe ser una playa donde la arena se mezcle con piedras naturales en algún punto, normalmente una cala en la carretera cercana de la costa puede ser interesante.

Si no tienes manera o posibilidad de hacerlo con uno de los métodos indicados puedes elegir ir a un simple jardín/parque de tu ciudad, pero donde haya tierra natural y piedras, de todas maneras esto último solo como medio alternativo por que no tengas otro, nunca lo elijas simplemente por comodidad.

Una vez llegues al lugar elegido comienza a andar por el mismo lentamente. Mientras paseas ves observando el suelo en todas direcciones hasta que localices una piedra clásica vulgar de montaña pero que por su forma, color y tamaño te agrade (mejor que no sea muy grande, piensa que debes poderla llevar en algún bolsillo o bolso fácilmente). Tómala, acaríciala. Ahora recorre el camino de vuelta a tu casa. Mientras vuelves a casa mantén la piedra en tu mano, acariciándola constantemente (a excepción que debas de conducir el vehículo claro está, en tal caso la puedes dejar en algún lugar visible para que de vez en cuando la veas).

Ahora vamos a explicar la segunda parte y más importante. No es necesario que la hagas de inmediato cuando llegues a casa, puedes hacerlo en otro momento o día pero dentro de los indicados arriba como óptimos.

Elige un momento donde puedas estar solo/a en tu casa y en tu habitación preferida (es importante que no haya nadie más en la casa, siquiera en otra habitación). Siéntate tranquilamente donde prefieras o estés más cómodo/a. Toma la piedra en tu mano y acaríciala, obsérvala atentamente. Siente su textura durante todo el ejercicio. Percibe su temperatura, su forma. Mientras la estás acariciando comienza a pensar en tu vida pasada. Busca en tu memoria los momentos más difíciles de tu existencia. Recuerda a las personas involucradas. Lo ocurrido. Las palabras oídas o dichas. El suceso ocurrido. Trasládate a esa fecha como si viajaras en el tiempo. Revive el momento. Háblale a la piedra en voz alta (me refiero a que suene la voz aunque sea en volumen bajo). Explícale lo que ocurrió, explícale por que ocurrió, explícale tus sensaciones de aquel momento. Dedica todo el tiempo necesario a ello, sean 15 minutos o 2 horas no importa. Si tus emociones te llevan a llorar hazlo, no te retengas, debes expansionar todas las emociones.

Ahora medita sobre ese suceso y como casi seguro habrán personas involucradas en el mismo intenta pensar que razones podía/n tener esa/s persona/s para que procedieran así. Intenta comprenderlas, comprender sus puntos de vista. Piensa si tu reacción realmente fue la correcta en dicho momento o tal vez había una emoción negativa dentro de ti que te obligó a proceder diferente debido a las circunstancias. 

Es muy importante que seas honesto/a contigo mismo/a. ¿Sabes una cosa?, muchas personas sin saberlo se engañan a si mismas, por que se basan en principios heredados, o sea, en costumbres, formas de proceder, de actuar, de exigir o de esperar de los demás según las enseñanzas recibidas de sus progenitores, de sus profesores o de sus amigos, o simplemente de la sociedad de consumo en la que vivimos. Y no siempre estos principios coinciden con los que la propia conciencia te ofrece. Ahí nace el engaño de uno mismo. La verdad de las cosas siempre se halla en lo más profundo de nuestro ser, si meditamos atentamente durante largo tiempo siempre descubriremos si una acción o circunstancia fue correcta o incorrecta, no basado en las costumbres y hábitos de todo el mundo, sino en su valor intrínseco de la situación. Debes hallar en tu voz interior la verdad acerca del suceso ocurrido, recuerda que es muy importante.

Dedica todo el tiempo que necesites para ello. Si necesitas hacerlo en más de una vez, para y continúa más tarde, no importa. Pero encuentra “la verdad” de tu recuerdo.

Una vez ya la tengas y lo comprendas todo, haz lo siguiente: mirando fijamente la piedra, acariciándola como siempre, haz contrición, reconoce tu error si lo hubiere, y reconoce también que las personas involucradas también pudieron equivocarse y proceder de una manera negativa precisamente por que en sus vidas anteriores fueron víctimas a su vez de episodios de error, equivocación y dolor ocasionados por  otras personas. Todo esto debes decirlo también en voz sonante. No pares de hablar nunca.

Ahora perdona a esa/s personas por lo ocurrido. Pronuncia sus nombres en voz real y perdona su falta. Y pide disculpas por tu falta también (si crees que la hubo). Debes hacerlo de todo corazón. Debes liberarte de esa energía negativa que te ha estado condenando todo este tiempo, y la única manera de hacerlo es perdonando y disculpándote. Si tu cometiste también un error o falta prométele además a la piedra que has aprendido la lección y que no volverás nunca jamás a caer en el mismo error, o sea, a cometer la misma falta con otra persona.

Besa la piedra y guárdala en tu bolsillo o bolso. Eso es todo.

A partir de ahora y durante bastante tiempo te aconsejo llevar siempre la piedra en tu bolsillo o bolso, un año como mínimo. Luego guárdala en algún lugar que tengas asignado para las cosas de valor. Piensa que aunque en principio se trate de una piedra de montaña ahora tiene mucho más valor para ti que una piedra de joya tallada, así que como mínimo trátala igual.

Yo te aseguro que si todo lo explicado lo haces correctamente, en muy poco tiempo vas a ver como tu mal empieza a ceder más fácilmente que hasta ahora, y cuando desaparezca completamente con el tratamiento que le dediques ya no reaparecerá nunca más.

Pero una cosa importante todavía: si perdonas y prometes no volver a caer en una acción negativa por tu parte como también te expliqué Y LO INCUMPLES, el mal puede rebelarse y volver a reaparecer y con más fuerza si cabe. Así que perdona y promete solo si crees que eres capaz de cumplir la promesa y perdonar de manera total y real. En tus manos está la elección, ¿que te interesa mas, curarte definitivamente o seguir padeciendo el mal?, ahí ya no puedo ayudarte más.

Si tienes otros sucesos negativos que te marcaron en la vida, puedes repetir toda la acción explicada por cada uno de los sucesos ocurridos en otros días.

Con mis mejores deseos de que encuentres la paz y la armonía me despido hasta muy pronto.

Al di là

 

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